La caseta de proyección en los primeros años

Cuando comenzaron a construirse edificios de cines, se experimentó con la ubicación de la caseta de proyección. En los tiempos anteriores de las carpas, el proyector podía colocarse en el medio del salón, pero al mudarse a edificios, lo acostumbrado sería al fondo, pero en distintos puntos.

Los planos de 1909 para el Habana  de Ponce la colocan contra la pared trasera en el segundo nivel. Parecería ser el lugar lógico. Pero no siempre fue así. 

En los planos de 1919 del Ideal de Arecibo, la caseta aparece colocada al borde de la galería, con gradas a los lados.

El viejo Delicias de Ponce también la colocaba ahí, como lo muestra la fotografía.

Colocarla ahí tendría la ventaja de que el público de la galería no podía bloquear la proyección, como uno sospecharía debe haber ocurrido en el Teatro de Río Piedras por tenerla al fondo, como se ve abajo.

El San Agustín de Puerta de Tierra logró una variación. Este la colocaba entre la gradas y no en el borde, pero muy elevada. De modo que aunque el público podía caminarle por el frente, la proyección le pasaría por encima.

Algo similar hizo el Libertad de Cabo Rojo.

El Lacy de Corozal, ya para finales de la década de los diez, la colocó nuevamente contra la pared posterior, con alguna elevación que se evidencia por las escaleras que le daban acceso.

Este terminó siendo el lugar para la caseta, en parte porque facilitaba su ventilación hacia la calle.

Uno de los rasgos más comunes para identificar un cine de los viejos es si había alguna ventana en el centro sobre la entrada al cine. Esa era la ventana del cuarto de proyección.

 

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